El 19 de septiembre de 2017 el poderoso Huracán María paso por Puerto Rico, dejando a miles sin hogar, y a la población entera sin energía eléctrica y agua potable. Todavía a la fecha de hoy, hace ya cinco meses atrás, no mucho a cambiado. Miles de puertorriqueños siguen sin el servicio de energía eléctrica, mientras otros pocos no tienen el servicio de agua potable. En la ciudad se pueden observar los trabajos e incluso hay áreas que han vuelto a su total normalidad, pero en la montaña la historia es completamente diferente. Pueblos todavía con escombros sin recoger, las carreteras perdidas, puentes por los cuales era la única forma de salida del pueblo todavía en el piso. Pero al presidente de los Estados Unidos no le importa que estemos así, a el solo le importa el poder jugar golf los fines de semana o días de semana.
La capital de Puerto Rico es el municipio de San Juan, un lugar usualmente lleno de turistas que se bajan de los cruceros a caminar por las calles o hasta los mismos puertorriqueños que no pueden dejar de observar la belleza de su isla. Por ser San Juan un lugar con tantos visitantes pensarías que fue el primer municipio en obtener los servicios eléctricos, en que al tercer día después del Huracán ya no había escombros en las calles. Bueno, están equivocados. Hasta el día de hoy San Juan sigue siendo parte de la lista de municipios que no están en el 100% energizados e incluso puedes caminar y encontrar escombros o el césped todavía sin cortar por las calles. Pero a la alcaldesa Carmen Yulín solo le importa salir en las noticias y decir que esta haciendo su labor cuando no es cierto. Y no es solamente ella, muchos de nuestros alcaldes están igual, incluso algunos no se les ha visto ni la cara desde el evento ocurrido.
En fin, me estoy saliendo de tema. Quería hablar sobre la vida post María, lo que nos enseño este poderoso desastre natural. En lo personal a mi María me enseño a salir mas de mi caparazón, a ser mas sociable con todas las personas a mi alrededor, pero eso fui yo otras personas tuvieron que aprender muchas cosas más. Algunas les toco vivir su primera experiencia de lavar a mano, tener que calentar comida en un salten u/o hoya, las inmensas filas para poder comprar comida o gasolina para la planta eléctrica, el tener que convivir con las personas, el volver a tener esa conexión persona a persona no persona-teléfono fue uno de los cambios mas grande en todo esto. Al Puerto Rico quedarse sin comunicación alguna forzó a que todos se tuvieran que hablar los unos a los otros, aquí fue donde la cosa se puso buena. Todos los juegos de mesa afuera al igual las cartas, el juego que no te lo sabias te lo inventabas, fue doloroso, pero era necesario.
En fin, María nos enseñó a ser personas nuevamente.

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