Creer en uno mismo no siempre es fácil. Muchas veces nos enfrentamos a dudas, comparaciones y críticas que nos hacen pensar que no somos suficientes. Pero la verdad es que nadie puede cargar con ese trabajo por ti. La confianza personal no se delega; se construye desde adentro.
Si no confías en tus pasos, cada error parecerá un fracaso definitivo. En cambio, cuando decides creer en ti, cada tropiezo se convierte en aprendizaje, cada caída en impulso. Es tu propia voz la que debe repetirte: “puedes hacerlo”, incluso cuando el ruido de afuera diga lo contrario. El mundo está lleno de personas que dudan, que cuestionan y que juzgan. Y eso está bien; no puedes controlar lo que otros piensen de ti. Pero sí puedes controlar lo que decides creer de ti mismo. Porque al final del día, la única aprobación que realmente sostiene es la tuya.
Así que pregúntate:
- ¿Estoy esperando que alguien más me valide?
- ¿O estoy dispuesto a ser mi mayor apoyo, incluso en los días más difíciles?
Cree en ti. Hazlo por la persona que eras, que soñó con llegar hasta aquí. Hazlo por la persona que eres hoy, que se levanta cada día a intentarlo una vez más. Y hazlo por la persona que serás, la que agradecerá no haber renunciado.
-Y

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